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Archive for 31 marzo 2011

EN SIRIA

Siria es la nación más totalitaria del Medio Oriente, y junto a Libia, el Irak de Saddam Hussein, y Argelia, las más férreas dictaduras militares con fundamentos ideológicos (no religiosos) del mundo árabe. Por eso, algunos analistas dudaron que el “efecto dómino” de las recientes rebeliones árabes causarían, en ese país,  un movimiento de protesta contra aparato represivo del régimen del partido militar socialista Baath, liderado por la dinastía Al-Bashar que mantiene, desde 1963, una ley de emergencia que prohíbe convocar a manifestaciones, criticar al gobierno o cualquier acción de disidencia.

Por décadas el partido Baath – bajo la tiranía de Hafez Al-Assad (1970 a 2000) y de su hijo, Bashar,  hasta el presente, es un régimen de partido único, que ha controlado a su sociedad bajo el terror de un estado policial y un hábil manejo de su conflicto territorial con Israel por las alturas del Golán, en su justo reclamo por esa meseta perdida en la guerra de 1967 (La Guerra de los Seis Días), pero a la vez, creando teorías conspiratorias constantes que achacan todas las deficiencias, corrupción y represión de su régimen a Israel y occidente.

El régimen sirio también ha logrado unificar a sus ciudadanos en torno a su derecho a dominar la política interna de El Líbano, país al que consideran su territorio, puesto que ambos fueron protectorados dominados por Francia. Al retirarse el imperio galo del Medio Oriente, dividieron a sus zonas de influencia en una confederación de  seis entidades autónomas: una de mayoría árabe cristiana, hoy El Líbano y cinco estados de mayoría musulmán –  todas sunitas, excepto la gobernada por una minoría proveniente del chiismo, llamada los nazaríes o alauitas, quienes fueron los elegidos por Francia como la elite burocrática y policial para controlar a la mayoría sunita.

Es por eso, que los alauitas – hoy un 15% de la población siria – son los que lideran al país (luego de derrocar al Rey Faisal sunita)  y están representados por la dinastía Al-Assad, que bien sabe, que, liberalizar al país, podría costarle la pérdida del poder.

Como en el caso de Bahrein, Yemen e Irak, a diferencia de Túnez, Egipto y Libia,  la rivalidad sunita-chiíta es un factor fundamental para comprender la complejidad del caso sirio y su elite gobernante no es bien vista, ni siquiera, por islamistas chiítas que recienten la ruptura, en el siglo 9, de los alauitas, con la doctrina original de esa rama del Islam. Por esto Siria está destinada a continuar siendo un estado totalitario o a cambiar radicalmente, si triunfa un movimiento democratizador o fundamentalista, puesto que sin la amalgama del militarismo y el nacionalismo, el régimen de Al-Assad y su entorno, no puede sostenerse en el poder.

Las rebeliones árabes del 2011 están mostrando las grandes fracturas entre los mismos musulmanes y árabes, que hasta hace poco, achacaban demagógicamente todos sus males a Israel, a Estados Unidos y a occidente, cuando en realidad, son producto, principalmente, de antiguas rencillas de su propio pasado religioso, dinástico, tribal o ideológico.

 

Recomiendo profundizar en:

http://www.bbc.co.uk/mundo/movil/noticias/2011/03/110325_siria_protestas_represion_sao.shtml

http://www.insumisos.com/diplo/NODE/1137.HTM

http://www.abc.es/20110325/internacional/rc-incognita-siria-201103251457.html

Video sobre Bashar Al-Assad:

http://www.youtube.com/watch?v=KvOAJnDMyBw

Chávez sobre Al-Assad

http://www.youtube.com/watch?v=Or3CP-FKIgg

Chávez condecora a Al-Assad

Sobre los alauitas o nazaríes ver:

http://en.wikipedia.org/wiki/Alawi

http://es.wikipedia.org/wiki/Alawitas

http://www.forocoches.com/foro/showthread.php?t=146283

http://noticiasdeeurabia.files.wordpress.com/2006/10/mapa-palestina.gif?w=300&h=300

Las seis entidades autónomas de Siria antes de la retirada francesa

http://en.wikipedia.org/wiki/French_Mandate_of_Syria

 

 

 

http://visionsofempire.files.wordpress.com/2010/06/golan-heights.png?w=415&h=354

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Luego de que Khadafy se repuso militarmente y estaba cerca de retomar el centro de la resistencia Libia contra su régimen, Benghazi, “como Franco lo hizo con Madrid”, a las potencias del mundo no les quedó otra opción que,  llevar a la acción lo que durante tres semanas pregonaron, quizá, esperando que como en Egipto y Túnez tuviese un desenlace sin su intervención: la caída de otra tiranía árabe. La ONU esperó demasiado para votar y ejecutar una resolución que detenga al inescrupuloso dictador que no tuvo reparos, y lo dijo con orgullo, en masacrar a milicianos y civiles que se interpusieran en su camino para perpetuarse en el poder.

Si bien más vale tarde que nunca, una vez más la ONU demostró que es un “mal necesario” en un planeta en donde se habla mucho de derechos humanos pero se actúa por intereses, y aunque muchos aplauden el ataque al sanguinario régimen de Khadafy (unos pocos seguirán con la cantaleta de una “conspiración imperialista), no hay que olvidar que el caso libio es emblemático, también, de la hipocresía de este mismo organismo. Como bien lo expresó la periodista catalana Pilar Rahola en un artículo del 03/03/211, con Khadafi: “esta especie de santa Teresa de Calcuta con jaima (carpa) no sólo no fue expulsado del Consejo de Derechos Humanos, sino que llegó a ser el tipo que presidió las resoluciones sobre derechos humanos de la ONU. Y ¿alguien se sorprendió? ¿Hubo movimientos sísmicos en las conciencias del mundo? ¿Se dieron por sucias las resoluciones que él presidió? Por otro lado, ¿dónde está el problema si los miembros permanentes de este Consejo son paraísos de los derechos humanos como China, Arabia Saudí, Bahréin, Argelia, Azerbaiyán o Cuba? ¿Por qué expulsar a Gadafi si sólo es un aprendiz de tirano comparado con algunos de estos maestros?…”

Y es que el nivel de decadencia de la ONU fue ostensible en 1994 en el caso de Rwanda cuando sacó a los cascos azules, justamente, durante el genocidio, también quedó evidenciado con el escándalo de “petróleo por alimentos” de Irak, tras la guerra para expulsar a Irak de Kuwait en 1991. Luego de que una gran coalición mundial derrotara al ejercito de Saddam Hussein, se le permitió al macabro dictador exportar petróleo, solo, a cambio de suministros básicos para su población, hasta que se desmilitarizara, pero en 2005 se descubrió que más de 270 personas – – funcionarios de la ONU, incluyendo a familiares del entonces presidente Kofi Annan, políticos y ejecutivos de empresas – se favorecieron con sobornos y permitieron la venta de armas y otras mercancías que directamente llegaban a manos del régimen iraquí.

La razón de fondo para que gobiernos como el de la Francia de Chirac, Rusia y muchos otros, se negaran a la invasión estadounidense de Irak en 2003, no fue el del noble “pacifismo” sino el beneficio que la violación de la resolución de “petróleo por alimentos”, gracias a que altos funcionarios de la ONU se hicieron la vista gorda con unos cuantos países y sus corporaciones. La administración Bush mintió descaradamente cuando justificó la invasión a Irak como parte de la “guerra contra el terrorismo”, pero la ONU también lo hizo cuando se formó un boque contra esa decisión.

Si algo es evidente ante los acontecimientos que estremecen a muchos países árabes, es el tema de la hipocresía como un asunto mundial y universal, aunque algunos quieran solo quieren poner la lupa en los Estados Unidos, cuando en el caso de Túnez y Libia, son los europeos los que más negocios y beneficios han hecho con sus respectivos dictadores, engendrandos desde que colonizaron el norte de África a sus actuales tiranías.

En el caso de Túnez y Libia son los europeos los que más negocios y beneficios han hecho con sus respectivos dictadores, engendrando desde que colonizaron el norte de África a sus actuales tiranías, y es el viejo continente el que lo recibió con alfombra roja durante los últimos años, perdiendo el complejo de su usual discreta hipocresía diplomática. Por algo será tan cierta la frase del dramaturgo español Manuel Tamayo Y Baus: “La hipocresía y la culpa son hermanas gemelas”.

Recomiendo además, la lectura de esta entrevista al analista internacional Fareed Zakaria sobre el mundo árabe, el Islam y la democracia en:
http://www.letraslibres.com/index.php?art=12191

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EL LÍBANO EN SU LABERINTO

En momentos cuando se celebra el deseo de reformas democráticas en las calles árabes, el caso de El Líbano se mueve en dirección contraria ahora que hay un gobierno claramente dominado por el grupo radical – con su propia guerrilla – Hezbolah.

Jeque Nassaralah de Hezbolah, junto a presidentes de Siria, Al-Bashar y de Irán, Ahmadineyad

Fundado como el único país del Medio Oriente con una población de más árabes cristianos que musulmanes, El Líbano experimentó un cambio demográfico que en los años 70 volteó esa ecuación. Entonces, la ahora minoritaria elite cristiana maronita (seguidores de el patriarca San Juan Marón), no abrió espacios de poder a sus rivales originando el surgimiento de guerrillas musulmanas de ambas ramas del Islam – la que representa a la mayoritaria del país, la sunita, y la minoritaria pero poderosa, chiíta – y así se inició una larga guerra civil en 1975.

La situación de El Líbano se agravó con la intervención de ejércitos foráneos en su territorio. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de Arafat – expulsada de Jordania en 1972 – consiguió refugio en el sur del país y sectores de Beirut; luego Siria fue invitada en 1976 a enviar tropas para detener la guerra civil pero el régimen de Damasco tomó partido por los musulmanes contra los cristianos. La OLP también se involucró en el conflicto interno y a la vez,  atacaban el norte de Israel lo cual culminó en una invasión de ese país en 1982 que obligo a la guerrilla de Arafat a evacuar El Líbano e instalarse en Túnez.   Desde entonces, Siria y el régimen fundamentalista instalado en Irán desde 1979, se encargaron de financiar, entrenar y armar a chiítas libaneses radicales fundando al movimiento Hezbolah (Partido de Dios) que hasta hoy actúa en coordinación con estos dos países.

Por la larga guerra civil que padeció, El Líbano no tiene un ejército fuerte y monolítico, por lo que Hezbolah, en su lucha para expulsar a Israel del sur del país – lo cual logró en 2000 –  se convirtió en la más poderosa de las milicias. En este contexto llegó al poder por segunda Rafik Hariri, quien decidió actuar con pragmatismo para conducir a su país hacia una soberanía total, por lo cual, además de aplicar políticas económicas liberales y acercarse a occidente, exigió la retirada de Siria de su país. Rafik Hariri logró que en 2004 la ONU despojara a Siria de la base legal para ocupar al país y tras su asesinato en 2005, para ocupar al país y tras su asesinato en 2005, las tropas sirias tuvieron que regresar a casa bajo gran presión internacional. Desde entonces el régimen de Bashir el Assad intenta gobernar a control remoto a El Líbano a través de Hezbolah.

Hace unos días Hezbolah se retiró del gobierno de unidad nacional liderado por  Saad Hariri, hijo del primer ministro Rafik Hariri, por negarse a acepta el informe y veredicto de un Tribunal Internacional (TI) establecido en Holanda por la ONU, con detalles y una lista de responsables del atentado a su padre. Según varias fuentes, es inminente que el informe incluirá a miembros de entorno más cercano del dictador de Siria Hafez el Assad y de Hezbolah, en la autoría intelectual y material del asesinato.

En El Líbano manda Hezbolah, puesto que si los moderados de cualquier facción deciden desmantelar a su guerrilla –exigencia no cumplida a pesar de una resolución de la ONU a cambio de la retirada israelí y luego ratificada tras el envió de tropas de UNIFIL luego del conflicto de 2006 entre Israel y Hezbolla – entonces esa guerrilla tomará el poder como ya casi lo hizo en una 2008 cuando el gobierno intentó hacer unos cambios de personal en el aeropuerto de Beirut, y tuvo que retractarse para impedir un golpe de estado. Y como manda Hezbolah Saad Hariri dejo el poder (prácticamente derrocado) para ser sustituido por el candidato de la organización islamista, Najib Mikati, complicando la situación interna de un país cuya heterogénea población ha sido utilizada como ficha del juego geopolítico de países vecinos y otros más lejanos.

 

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ENTRE DOS MARES

Bahréin es un reino ubicado en el Golfo Pérsico y está conformado por cinco islas y unos 20 islotes menores y su nombre en árabe significa “reino de los dos mares”. Ex-colonia portuguesa y luego persa (iraní), Bahréin pasó a ser gobernada por la dinastía árabe sunita de los Al Khalifa que hasta hoy gobiernan, aunque por largos períodos de tiempo estuvieron bajo la hegemonía británica y hoy, más indirectamente, la estadounidense, desde que en 1971 se firmó un tratado que estableció una base naval en su territorio.

La presencia persa en Bahréin y la dominación de una tribu aliada a Arabia Saudita hacen que una mayoría de la rama chiíta del Islam (unos 20% de los musulmanes del mundo, pero cerca del 90% de la población de Irán), los confronte con la minoría sunita representada por la élite y la tribu dominante.  En 2002 heredó el trono Hamad bin Isa al Khalifa y comenzó una serie de reformas a raíz de protestas de la mayoría chiíta del reino que incluyeron: celebración de elecciones municipales ese mismo año y legislativas a partir de 2004. Hasta el año 2010 pocos partidos participaron en estos comicios por considerar que no había garantías mínimas de neutralidad, pero ese año el movimiento opositor chiíta ganó 18 escaños de 40 que se disputaron en esas elecciones. El “detalle” es que por ahora, los otros 40 escaños del parlamento son designados directamente por el rey.

Para muchos, las reformas democráticas del régimen monárquico de Bahréin son simbólicas o en el mejor de los casos, muy lentas, ya que si bien gradualmente el rey va otorgando más poderes al gabinete y al parlamento, e incluso se permite que mujeres postulen a cargos políticos (aunque ninguna ha sido elegida hasta ahora), y si bien cada vez más, participan partidos políticos (sunitas islamistas, seculares de izquierda, etc.), la dinastía de los al Khalifa sabe que la fragilidad de su supervivencia se encuentra entre “dos mares”: el de la Irán chiíta que busca, como en El Líbano, crear gobiernos títeres, y la del mundo árabe sunita, apoyada especialmente por Arabia Saudita y Egipto.

Este es parte del contexto para comprender que el “efecto Túnez-Egipto”, en el caso de Bahréin, no solo da por las mareas de la pobreza, la dictadura y la represión, como en el caso de Libia, Argelia, etc.

Recomiendo ampliar información sobre Bahréin en este link:

http://www.lt10digital.com.ar/home/index.php?acc=ns_fa&id=104947&id_sec=24

También, tomar el contexto del:

Escándalo de Bandargate refiere a una conspiración política alegada de los ciertos oficiales del gobierno adentro Bahrein para fomentar distensión sectarian y margine a mayoría Shia comunidad en el país. La conspiración era alegado plomo y financiado por Shaikh Al Khalifa de Ateyatalla del compartimiento de Ahmed, Ministro de los asuntos de Cabiner y jefe de la organización civil de la informática y miembro del Al Khalifa familia real. Las alegaciones fueron reveladas en septiembre de 2006, en un documento de página 240 elaborado por Centro del golfo para el desarrollo democrático, y sido autor por el doctor Al Bandar de Salah, un consejero al ministerio de los asuntos del gabinete. Después de la distribución del informe, el policía Bahraini deportó fuertemente el Al Bandar del dr al Reino Unido, en donde él lleva a cabo ciudadanía.

Según el al-Bandar del dr, el ministro pagó a cinco operarios principales al total de más de $2.7 millones al funcionamiento:

  • Una célula secreta de la inteligencia que espía encendido Shi’ como

  • GONGOs‘ – los NGOs falsos funcionados gobierno tienen gusto de la sociedad Bahraini de los Jurists del `’ y del `Sociedad de la guardia de los derechos humanos de Bahrein

  • Foros y Web site del Internet que fomentan odio sectarian

  • Subvención de los nuevos convertidos del  Shia Secta islámica a Sunni secta

  • Pagos para el aparejo de la elección

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